Koko Di - Koko Da: Las huellas del trauma

    Koko di - Koko da cuenta la historia de un trauma. El modo de vivenciar con el fantasma de un pasado doloroso que afectó necesariamente al dinámica de la relación de la pareja protagonista del film y como sobrellevarlo.
    El principio de la película muestra a una familia dispuesta a pasar un fin de semana alejados de la ciudad, de lo cotidiano, con motivo de festejar el cumpleaños de la joven Maya, única hija de ambos.  Cuando el drama sobreviene y la pequeña muere producto de una intoxicación. Aniversario del nacimiento y muerte.
    Luego de un breve interdicto de animación, con motivos infantiles que dan lugar progresivamente a lo siniestro, la película da un salto temporal de tres años. Pocos indicios ya nos dan cuenta de como pese al paso del tiempo, la tragedia impregna, tiñe el presente. Una pareja que decide pasar -otra vez, con una motivación tan distinta a áquella- un fin de semana juntos para salvar, levantar una alicaída relación.
    Indicios: el trato entre ellos, como una herida, la poca paciencia y comprensión, la comunicación cortada. Los silencios, los reproches y una tensión que corta el aire.
    A partir de los preparativos e inicio del campamento, la película se corta, se rompe y da lugar a una estructura iterativa: un mismo episodio, que deviene anécdota para el sentido final, se repite como un bucle, finalizando y volviendo al mismo inicio, con leves modificaciones en las que los protagonistas actuan con distintas motivaciones, reacciones.
    Un trio de psicópatas caricaturizados que acechan la tienda de campaña van a poner en evidencia el juego de complicidades, rechazos, grado de implicación del uno con el otro al interior de la pareja. Una suerte de prueba -terrorífica- para saber dónde están parados, como pareja pero principalmente como padres, como seres que pasaron por una situación tan traumática como la muerte de un hijo.
    El problema que uno puede pensar que tiene el film es que el motivo que se repite como anécdota -el acecho del trio de psicópatas- y que va alterándose para mostrarnos distintas caras posibles, no alcanza a tener la densidad esperable en un thriller, género del que esta parte de la película es deudor. Las variaciones no alcanzan a ser tan sustanciales, pero sirven para mostrar que Jonas, el joven marido, en su fantasía desearía que su relación de pareja sea distinta.
     La película busca emular el terreno de lo onírico, con un tinte pesadillezco como lo es una situación de acampe nocturno con el peligro de la amenaza latente de unos personajes siniestros que solo quieren hacer daño, sin motivación alguna. Vemos a los personajes repitiendo una misma secuencia con distintas motivaciones psicológicas y distintas reacciones al horror. Pero como señale anteriormente, el objeto de la inserción del thriller y lo onírico solo cuenta para poner en foco la vivencia del trauma. En ese sentido uno puede disculpar la iteración de una trama que no viene a revolucionar ni mucho menos al género (también hay elementos del género slasher del terror, por ejemplo en los psicópatas algo circenses).
     Técnicamente la fotografía está muy lograda, con muchas escenas filmadas en la noche y amanecer, y lo mismo puede señalarse respecto a la edición del sonido.


 

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